sábado, 19 de marzo de 2011

Una mañana en Mountain View, CA


En Mountain View hay un montón de de cosas: hayyyyyyyyyy... mmmmmmmmm... estoooooooo... tienennnnnnnnn... y también están las oficinas de Google. Que no digo yo que no haya otras cosas interesantes, ni otras empresas que molen, pero el martes pasado mi chica y yo estuvimos en Google y nos convertimos al instante al Googlismo.

Para empezar, no tienes que pasar superfiltros de seguridad, ni cacheos, ni escáners, ni nada parecido. Además, las personas en recepción son muy amables y te ayudan en todo momento. Tú mismo te registras en un ordenador a la entrada, te da una pegatina, te la pones y listo.

Esperamos muy poco a nuestro anfitrión, Avinash Kaushik, un auténtico crack lo mires por donde lo mires. Nos enseñó las oficinas por dentro y por fuera, cada rincón interesante, cada detalle digno de mención... Nos habló de su trabajo, tanto de lo que hace como de lo que piensa. Nos hizo sentir como en casa y por ello le estamos muy agradecidos.

Éstas son las cosas que más me molaron de Google. El orden es un poco aleatorio, incluso puede que me repita:
  • Tienen bicis de colores para moverse entre unos edificios y otros y puedes cogerlas libremente.
  • Hay muchas cafeterías. Desde auténticos comedores hasta puntos de relax con sofás y café, y ¡TODO ES GRATIS! Si una cafetería tiene éxito la replican, si no, la cierran y abren una de otro tipo o reutilizan su espacio.
  • Los WC's tienen la tapa calentita. Además, en los urinarios hay una balda para que puedas dejar lo que lleves en la mano (esto en los bares de copas sería un triunfo).
  • Todos los edificios tienen paneles solares, lo que les permite generar cerca del 40% de la energía que utilizan. Además están llenos de detalles que mejoran la eficiencia de uso: superficies luminosas, zonas semicerradas que no pierden temperatura...
  • Hay despachos pero nadie trabaja sólo. En cada uno hay 3 o 4 personas mínimo.
  • Repartidas entre los edificios hay multitud de esculturas de todo tipo. Las que más molan son las dedicadas a cada versión de android.
  • Hay wifi gratis por todo el complejo. ¡Y va a toda leche!
  • Salas y auditorios de todos los tamaños y en todos los edificios. Una sala de reuniones es una piscina de bolas, como las de los parques infantiles. Cuando la vi casi lloro.
  • Tienen eventos a diario, tanto de personas de fuera que van a contar cosas, como de temas de Google para empresas externas, sin dejar nunca de lado la formación interna...
  • Hay espacios para todo: un gimnasio (perdón, un pedazo de gimnasio), piscinas de corriente, zona de barbacoa, fiestas, cine, salas de masaje, zonas de siesta... Voy a repetirlo despacito: ¡ZO NAS DE SIES TAAAAA! Vimos una especie de sofá cibernético donde sólo se veían unas piernas y, claro, preguntamos qué era eso. Resulta que es una especie de diván en el que, una vez sentado, te cubre una burbuja que te aisla de todo tipo de ruido. Acojonante.
  • Entre edificios, terrazas, aparcamientos de bicicletas y demás, aún queda sitio para un pequeño huerto. Las zonas verdes, llenas de flores y arbustos aromáticos, están también por todas partes
  • Nadie lleva corbata ni traje. Bueno, algunos de los que vienen de fuera sí. De hecho, hay personas que van a trabajar corriendo o en bicicleta y hacen muchos kilómetros. Todo son facilidades para ellos.
  • Hay un pequeño taller de reparaciones, tanto hw como sw, donde pueden acudir con su portáil sin tener que pasar por las esperas y burocracia del típico helpdesk.
  • Hay una extraña mezcla de personas de todos los tipos, colores, aspectos y procedencias; muchísima gente joven.
  • No se fomentan para nada las horas extra. Cada uno se organiza su trabajo de la mejor forma y, con tanta cosa para hacer no parece fácil.
En fin, me pareció un lugar muy chulo. No dejéis de ir si tenéis oportunidad. Salud y rocanrol.

El enemigo se ha ido pero pronto ha de volver,
cuando suenen sus tambores de seguro moriré.
Han muerto todos los míos, sólo yo... sigo en pie.
Todos eran mis amigos pero pronto los veré.
Pues yo también estoy herido, herido de gravedad.
Lo sé al ver correr mi sangre ávida de mí escapar.
De este cuerpo malherido que nunca dudo en arriesgar
su vida en pos de un sueño que ya no conseguirá.
Me ataré a mi estandarte, fiel símbolo de mi fe,
si llega antes la muerte que ellos me encuentren en pie.
En pie y desafiante como yo siempre viví,
que tengan claro en sus mentes que yo jamás me rendí.
Y estoy perdiendo el sentido, ya casi no puedo ver,
muerte espera un momento que pronto han de volver.
Veo venir una dama sonriendo hacia mí.
Si esa dama es la muerte, ¿quién tiene miedo a morir?
Viene cantando una nana de mi tierra natal,
me la cantaba mi madre, nunca la podré olvidar.
oh. oh. oh...